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8월 30일 La erótica del poderHace años me leí Yo, Claudio y me gustó mucho. Tiene un montón de cosas sobre las que a mí me gusta leer: romanos, familias disfuncionales (no se me ocurre una familia más desastrosa que los julio-claudios) y tarados. Justo el tipo de literatura que me engancha. También habla mucho sobre el poder. Sobre tenerlo, sobre desearlo y sobre lo que la gente está dispuesta a hacer para conseguirlo. Lo que no te explica - ni ese libro ni ninguno que yo conozca - es por qué cojones a la gente le seduce tanto el poder. Siempre me lo he preguntado. Puedo entender que alguien ambicione dinero o fama, pero no acabo de verle el encanto a eso de mandar más que nadie. Desde mi punto de vista, eso es como ser madre a nivel universal: una pura agonía, siempre preocupándote de que todos te obedezcan y de que nadie se desmande. Supongo que tienes que tener un gen especial que te hace estar convencido de que tú lo Haces Todo Bien y Siempre Tienes Razón (esa convicción sólo la tienen las madres y los dictadores... Y que conste que adoro a mi madre, pero ella Siempre Tiene Razón) y suprimir la Duda de si será verdad que tú lo haces todo mejor que nadie y sabes lo que conviene a cada persona (los dictadores no tienen esa Duda. Las madres sí). A mí ese gen me falta, está clarísimo. Mi gran ambición en esta vida es que me dejen a mi bola, lo cual me quita todos los puntos para ser dictadora (y no me deja muy bien como madre potencial, supongo) . De hecho soy partidaria de dejar a todo el mundo a la suya. Sólo me faltaba, con la pereza que me da tomar decisiones sobre mi propia existencia (así me va), tener que tomarlas sobre la ajena. Estoy convencida de que todo el mundo es capaz de hacer las cosas bien a su manera. Y si las hacen mal... bueno, si no matas a nadie, digo yo que tampoco será tan grave. Yo apoyo que cada cual acierte y la cague sin intervención de los demás, especialmente la mía. En fin, que lo único que me pasa es que esta tarde me ha tocado ser jefa y he acabado rayá perdida. 8월 27일 Cosas del MetroOdio el metro de Barcelona. Ocupa desde hace años un lugar destacado en mi lista de Cosas Que Me Dan Rabia (que por cierto, es bastante larga. La última adquisición son Las Turistas Rusas Que Sólo Hablan Ruso, que en sólo una semana han coseguido escalar hasta los primeros puestos. Pero eso es otro tema). Es caro y no me explico por qué. La Linea 1 da peste. Literalmente: SIEMPRE, vayas a la hora que vayas y subas en el vagón que subas, hay un asiento cubierto de vómito. Si se te ocurre usar la Linea 2 cuando llueve tienes que abrir el paraguas en el andén porque tiene unas goteras que parecen cascadas. Además, da la sensación de que sólo sirve para que los guiris puedan ir al centro y a la Sagrada Familia sin tener que viajar en la 1, la 4 o la 5, que son tan viejas y tienen unos vagones tan cutres que se masca la tragedia en cada viaje. Son pasto de peli de catástrofes americana. La Linea 3 tendría un pase si no fuera por el Famoso Pasillo Interminable de Paseo de Gracia. No se sabe lo que es la alienación hasta que no se ha recorrido ese pasillo. De hecho, es uno de los responsables de que faltara tanto a la facultad (bueno, eso y mi tendencia natural a quedarme en el bar). La Linea 4 la excavaron justo después de inventar la pala y construyeron los vagones nada más descubrir la rueda. Es como viajar en el un tren del Salvaje Oeste pero por debajo de la tierra. La 5 podría promocionarse como "descubra cómo es viajar en el metro de Tokio en hora punta sin moverse de Barcelona". Una vez me pasé tres paradas de la mía porque no logré llegar a la puerta... Y ni siquiera bajé voluntariamente, sino que me arrastró hacia fuera la multitud. En esa linea, o bajas en Diagonal o no bajas. Además, todas tienen esos relojes digitales tan monos que te anuncian cuándo pasará el próximo tren y que, cuando marcan que faltan 57 segundos, saltan repentinamente a los 3 minutos 32 segundos. No es que los relojes vayan mal. Es que el puto metro va mal. También tienen en común que, si te roban, apuñalan o violan en el andén puedes tener la seguridad de que habrá alguien en alguna garita blindanda viéndolo por un monitor. No irá a ayudarte, claro, pero será un testigo perfecto cuando llegue la policia, el juez y el forense.
Para colmo, la cosa se ha puesto más insoportable desde que les ha dado por empapelar las paradas con publicidad sobre Cómo Estamos Mejorando el Metro de BCN. Que si más personal, que si más seguridad, que si más trenes... Empiezo a sospechar que Clos (también estás en la lista, majo) en realidad es alcalde de otra ciudad. Eso o tiene un sentido del humor bastante joputa porque lo único que ha cambiado en el transporte metropolitano barcelonés este año ha sido el precio el billete.
Lo único bueno del metro es que, últimamente, es el único sitio dónde leo. Lo descubrí el miércoles pasado. Siempre llevo encima el libro que me esté leyendo por si alguien ha pillado el periódico del bar antes que yo o la persona con la que he quedado llega tarde o quiero evitar ponerme de mala leche con el transporte público (que es lo que me pasa cuando lo uso y no llevo nada que me distraiga). Así que el miércoles llegué al andén, saqué el libro del bolso y me dí cuenta de que llevo mes y medio paseando el mismo ejemplar. No tardaba tanto en acabar uno desde que lei Mi Primera Cartilla. Le echaría la culpa al libro -El corazón es un cazador solitario- pero el muy jodido ni es malo ni es aburrido, todo lo contrario. La culpa es mía, por leer sólo en el metro. Un drama: o me chupo toda la red de transporte suburbano de Barcelona para acabarme el libro - con el consiguiente daño psicológico- o me acostumbro a leer en el baño.
8월 18일 No te acostarás sin saber algo másLas actividades de hoy han sido:
1. Ver un documental sobre Hilter mientras desayunaba.
Básicamente iba de que Hitler estaba como una regadera y que nunca, nunca hay que invadir Rusia (hace demasiado frio). No mencionaban nada de si Hitler escupía al hablar. Yo es que cada vez que sacan imágenes de sus mítines tengo miedo de que me suelte un perdigón.
En fin, no es que sea muy bueno para la digestión pero tampoco lo son las noticias y los documentales sobre Hitler tienen la ventaja de que son como las pelis americanas: el malo siempre muere al final. En cambio, con los telediarios nunca se sabe... De hecho nunca acabas de tener claro quién es el malo y te dejan con la sensación de que, si hay vida realmente inteligente en otros planetas, NUNCA nos harán una visita... por si las moscas. 2. Pasar el rato en el curro.
He hecho acto de presencia y tal. Si por mí fuese, habría hecho algo más, pero de dónde no hay... El momento culmimante ha sido cuando me he enfurruñado con un compi de Cine porque se ha sorprendido dé que me de pereza ver Deseando Amar. Tiene pinta de ser más lenta que un deshielo y de que a) no me iba a enterar de nada y b) me iba a dar igual no enterarme. Según él, tengo pinta de que me encantan "ese tipo de pelis" (la frase es suya). Tendré que ponerme lentillas, esto de llevar gafas - aunque no sean de pasta- provoca demasiados malentendidos. Luego le dices a la gente que te lo pasaste pipa viendo Troya (por Brad Pitt con faldita y sin ella, evidentemente) y te miran como si les hubieses decepcionado.
3. Echar la tarde con mi hermana
Mi hermana 1 (tengo dos) ha vuelto de USA sana y salva y ha quedado conmigo para llevar su móvil a reparar y a que le hiciera descuento en el revelado de sus tropecientas fotos del Cañón del Colorado. Sus demostraciones de amor fraternal funcionan así: se busca una excusa - interesada- para estarse un rato ejerciendo de hermana (y no a la inversa, no es nada interesada, pero le gusta parecer más borde de lo que es en realidad). Como es más parca en palabras que Clint Eastwood en un spaguetti western no he podido sacarle gran cosa de sus impresiones sobre los USA. Todo lo que me ha explicado es que:
a) Los Ángeles es una ciudad muy fea
b) Bugs Bunny tiene una estrella en el Paseo de la Fama (pero ella sólo le hizo foto a la de Groucho Marx antes de decidir que el Paseo era muy largo y que, en el fondo, le importaba un carajo no verlo entero)
c) El Cañón del Colorado es muy impresionante (bueno, eso lo he dicho yo viendo las fotos. Ella ha dicho "Sí").
d) En la bahia de San Francisco hay focas (o sea, que ya sabemos qué estaba mirando el tio ese de la canción).
e) Si te casas en Las Vegas tienes diez días para validar tu matrimonio en España (o en cualquier otro lugar un poco más serio que la ciudad de los casinos) o se declarará nulo. Supongo que calculan que, en ese periodo de tiempo, ya se te habrá pasado la borrachera. Por cierto, me ha parecido muy sospechoso lo informada que está sobre la legalidad de las bodas en Las Vegas. Humm.
En fin, un día instructivo. He aprendido que hay focas en San Francisco, que puedo casarme en coña en Las Vegas, que las gafas provocan equívocos sobre los gustos cinematográficos y que el día que decida dominar el mundo debo abstenerme de invadir Rusia.
8월 11일 Cosas que te pasan cuando te haces mayorAdvierto desde ya que esta es una entrada ñoña. Aprovechando que aún estoy de vacaciones (aunque el curro me acecha a la vuelta de la esquina... y del fin de semana) ayer cogí el tren y bajé a Cunit. Como hazaña viajera no es gran cosa, pero hacía la friolera de catorce años que no iba por allí y me entró la neura de ir a ver la casa de mis abuelos... Que no era suya, en realidad, nunca acabaron de pillarle el gusto a la propiedad inmobiliaria. Primer impresión: todo igual y todo diferente. Mucho -muchísimo- más asfalto del que recordaba, restaurantes chinos por todas partes, muchos semáforos en la nacional (lo cual se agradece: es sorprendente que la única baja familar en esa carretera fuera una de las perras que tuvimos) y por supuesto, bloques de apartamentos, casas adosadas e inmobiliarias a manta. Lo mejor, la casa de mi abuelo, que sigue siendo preciosa a pesar de estar tan descuidada que parece que viva en ella la señorita Havisham. Lo peor, una desagradable sensación de deja vú que poco que ver con mis recuerdos de la infancia y mucho con otros días playeros en cualquier otro punto de la costa: cuánto más te acercas a la playa, más se parecen todos los pueblos. El mismo paseo marítimo, los mismos chiringuitos, los mismos hormigueros de cemento, los mismos coches tuneados con música chumba-chumba a todo trapo. Originalidad cero. El mismo paisaje, la misma gente y todo igual de caro. Costaba un poquito reconciliar eso con los recuerdos de mi (estrafalaria y muy divertida) infancia. Pero, como dice mi mami, por mucho asfalto y tiendas de souvenirs horteras que pongan, nadie me quita lo bailaó. Si hasta me hizo ilu que el Club Brigitte siguiera en pie y eso que ahora sé qué es... 8월 8일 Lo que hace el aburrimientoSola en casa y sin nada mejor que hacer que desvariar un poco he hecho una de esas cosas que Sandra y yo siempre decimos que vamos a hacer y nunca hacemos. Y no, no es limpiar la cocina ni arreglar la puerta del salón (que conste: lo primero LO HEMOS HECHO... lo segundo no, claro) sino abrir el blog de Atónita y Perpleja. Tampoco es que haya puesto gran cosa pero es que sin la otra mitad del dúo no tiene gracia.
Quien quiera chafardear aquí tiene la dirección:
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