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    March 29

    El peor lugar del mundo

    El sitio más horrible que conozco es un pasillo. El que enlaza las lineas 2 y 4 del metro con la 3 en la estación de Passeig de Gràcia. Nunca he encontrado otro lugar que me haga sentir tan mal como ese pasillo. Hace años que lo evito, aunque eso suponga tener que hacer tres cambios de linea en lugar de uno sólo por evitarme el mal trago de cruzarlo. Cuando lo miras desde un extremo, parece que el final esté a kilómetros de distancia y mientras lo atraviesas empiezan a pesarte los zapatos, las piernas, el cuerpo entero. Te darías la vuelta si no fuera porque vayas en la dirección que vayas, es igual de insoportable.
    Está pintado de color amarillo bilis y la luz de los fluorescentes es de ésa que hace que todo el mundo parezca enfermo. Unas vigas de hormigón sostienen el techo aunque producen el efecto de que éste se te va a caer encima y aplastarte. Ahi dentro sientes que estás bajo tierra, como en un hormiguero. De hecho, te sientes tan insignificante como si fueras una hormiguita que no vale nada por sí misma. Si la alienación fuera un lugar, seria ése pasillo.
    A veces hay algún músico callejero tocando en el pasillo. Da igual lo que toque, todo suena deprimente.
    Hace años, cuando iba a la facutad alguien escribió un poema en las vigas con rotulador permanente. Una palabra en cada una. Era uno de Goytisolo:
     
    Erase          una           vez         un              lobito          bueno           al          que            maltrataban          todos         los      corderos         Y          había            también         un            príncipe           malo             una            bruja          hermosa         y         un pirata              honrado                Todas           estas              cosas             había          una           vez             cuando           yo       soñaba         un           mundo              al               revés
     
    No es lo bastante largo para cubir todas las vigas del pasillo, pero te acompañaba el trecho suficiente como para que te resultase menos duro seguir adelante. Como si fuese un conjuro mágico para acortar el camino. Por supuesto, repintaron las vigas para taparlo,  unos días antes de que Goytisolo se suicidara por cierto. Alguna mente brillante debió pensar que no era estético, que era mucho mejor que sufriéramos el pasillo sin anestesia. No fuera a ser que la vida dejara de parecernos una mierda cuando lo cruzamos. Fue entonces cuando empecé a evitarlo.
    Siempre hay algún gilipollas con pasillos como ése en la cabeza.
     
     
    March 25

    7 maravillas... o no

    La semana pasada un amigo mio me habló de una web en la que podías votar las Siete Nuevas Maravillas del Mundo. Puesto que seis de las antiguas han desaparecido -algunas de ellas, con la entusiasta colaboración del ser humano- hay alguien que ha decidido hacer una nueva lista con cosas - mayormente construcciones- que todavía no nos hemos cargado. Esto, a priori, demuestra dos cosas:
    1. Al ser humano le encanta hacer listas (a mí me chifla, la verdad)
    2. Al ser humano le encantan los refritos: volvamos a hacer lo que ya hemos hecho. No sólo tropezamos dos veces (y las que haga falta) con la misma piedra sino que imitamos hasta el aburrimiento lo que otros hicieron, pensaron y crearon antes. Las particulas de imaginación son un bien escaso.
    En fin, que me metí en la web porque soy una personita y me gustan estas paridas como al que más. Además, me fio de las recomendaciones cibernéticas de Valdi (el fue quien me habló de Dr Alce y Sr Cabeza, mi pareja de hecho favorita desde Epi y Blas) y, sobre todo, quería ver qué incluía la lista de aspirantes a Maravilla del Mundo. Para mi sorpresa, la mayoria son bastante votables. El Taj Mahal. Petra. La Alhambra. La Gran Muralla... Hay otras que ya me parecen un poco más discutibles, como la Acrópolis, que sí, será muy simbólica y tal pero está hecha una pena y la mejor parte está expuesta - con un mal gusto y una falta de respeto de juzgado de guardia- en el British Museum. Lo mismo pasa con el Coliseo, que impresiona pero, lo mires como lo mires, falta la mitad. Luego hay verdaderas horteradas, como el castillo de Neuschwastein que, a parte de tener un nombre jodidamente dificil de pronunciar es increiblemente cursi y más si lo pones en la misma lista que el Machu Picchu o  las estatuas de la Isla de Pascua. Y, por último hay cosas que me parecieron realmente ridículas y cuya presencia sólo se explica por dos razones: una, que había que poner algo un poco "moderno" para curarnos el ego (ya se sabe, que los hombres de este siglo también hacen cosas chachis). La otra, que poderoso caballero es Don Dinero. Sólo así me explico que aparezcan como votables la Ópera de Sidney o - atención- La Estauta de la Libertad, respectivamente. Por último, están los rellenos: la Torre Eiffel (que es chula, sí, pero al lado de Santa Sofia parece un mecano gigante) o el Cristo de Corcovado. A mí lo de la Torre Eiffel me ha picado mucho la curiosidad: suena a "nominación" ´políticamente correcta, como si fuera inconcebible que Francia se quedara fuera de algo en lo que participan italianos, alemanes, británicos, rusos y hasta los españolitos o los griegos. Si había que meterles en la lista con calzador por aquello de preservar la armonía en la UE, ¿no había otra cosa mejor que la Torre Eiffel? No sé, Notre Dame, Versalles, algo que diera menos el cantazo.  
    Evidentemente, echo de menos algunas cosillas que a mí, personalmente, me parecen dignas de estar en la lista. Y no, por barcelonesa que sea, la Sagrada Familia no es una de ellas (además, si lo del AVE sigue así, pronto no va a existir más que en las postales), aunque yo habría puesto el Palau de la Música (si puede estar la Ópera de Sidney, por qué no el Palau?). Pero eso, como todo, es cuestión de gustos. Seguro que alguien se escandaliza de que a mí Stonehenge me parezca demasiado simplón para considerarse una maravilla.
    En fin que si ya no contenta la lista de votables, la definitiva tampoco gustará a todo el mundo. Pero eso es lo que tienen las listas. Y la democracia. Además, lo que realmente resulta digno de maravillarse es que aún no nos hayamos cargado ninguna de esas cosas... a pesar del empeño que hemos puesto en ello en algunos casos (que se lo digan al Partenón).
     
    March 15

    Cosas de la cultura

    Soy una gran entusiasta de los museos como forma de echar el rato. También lo soy de los bares pero reconozco que los museos son más baratos y menos perjudiciales para el hígado a la larga. Así que cuando puedo, me voy de museos. Y generalmente, lo hago cuando ya estoy harta de estar en bares.
    Antes me daba mucho por los artísticos, por eso de que queda muy culto frecuentarlos y porque hace como mil años estudié un poco de Historia del Arte y me gustaba bastante. Pero el tiempo y la experiencia me han enseñado que son, con diferencia, los más aburridos y dónde menos aprendes. Para empezar, la idea no resulta nada original y todos son lo mismo. Sólo cambia el tamaño y, en algún caso, el arquitecto, que acaba logrando que el continente sea más interesante que el contenido. Pero, por dentro, todos son salas y salas con la calefacción demasiado alta y cuadros colgados y una plaquita al lado con una información tan escueta que parece que se la hayan sacado con sacacorchos. Título, nombre del autor, fecha. Y punto. Si quieres averiguar por qué un cuadro es la hostia, cómprate la guía del museo (que nunca es barata, por cierto) y pasa más tiempo leyendo que mirando la dichosa pintura. En caso que consigas verla, claro, porque la grandeza de un cuadro es directamente proporcional al número de personas con las que tienes que darte codazos para verlo. Yo me he apiñado delante de Las Meninas, El nacimiento de Venus, Los girasoles (uno de los muchos Girasoles, vaya), La ronda de noche, el Guernica y la Venus del Espejo y, por mucho que me gustaran o tratara de aplicar lo que me explicaron en clase, me fui del museo sabiendo exactamente lo mismo acerca de la pintura y preguntándome cuánta gente habría ahi plantada pensando "¿cuánto tiempo tengo que pasar mirando esto para que parezca que lo he comprendido?". Es un cuadro, joder, no la fórmula de la relatividad. Para colmo, acabas tan saturada que ya te da igual ocho que ochenta. La primera vez que fui al Prado me chupé seguidas nosecuántas salas plagadas de los retratos de los Austrias y lo único que saqué en limpio de la experiencia es que la endogamia es algo muy chungo: todos eran exactamente iguales con la salvedad de que en cada cuadro la expresión de alelamiento era un poco más acentuada que en el anterior.
    Así que últimamente le estoy pillando el gusto a cualquier museo que no tenga nada que ver con el arte. Para emperzar hay museos de prácticamente cualquier cosa y eso ya en sí me resulta fascinante: es la manía del coleccionismo llevada al extremo y con taquilla. Además, mientras que en los museos artísticos la única preocupación de los organizadores ha sido, - al menos en apariencia- que lo cuadros queden rectos al colgarlos, en lo demás hay casos de auténtico curro a la hora de montar la exposición para captar tu interés y, de paso, meterte alguna idea en la cabeza, aunque sea acerca del íncreible mundo de los dedales. Mi favorito es, definitivamente, el CosmoCaixa (que viene a ser el Museo de la Ciencia pero a la bruto y patrocinado- como casi todo- por La Caixa). No sólo porque lo han montado con mucha gracia sino porque está lleno de botones y palancas que puedes toquetear todo lo que quieras y cuántas veces te apetezca. El objetivo es que aprendas algo sobre la Física, la Química o cualquiera de esas materias que esquivé como a la peste cuando estudiaba.  Y, la verdad, con el cebo de "toca este botón y verás lo que pasa" lo consiguen (está claro que saben mucho más acerca del ser humano que los tios que cuelgan cuadros). Incluso consiguieron convencerme de que los escarabajos son bichos fascinantes, algunos tan preciosos que probablemente hasta a mí me daría pena aplastarlos con la zapatilla si se me colara alguno en el cuarto. Para colmo, tienen el detalle de explicarte las cosas. Puede que no hagas ni caso (yo sólo me quedé con la información sobre los escarabajos) pero al menos han hecho el esfuerzo. Y eso es un alivio cuando estás acostumbrada a que te planten delante de un cuadro con la presión de que entiendas por tí mismo por qué el retrato de un montón de gente fea es la repanocha artística (porque, la verdad, para el que no tenga ni idea de arte, La Familia de Carlos IV, por ejemplo no es más que eso... por mucho que lo pintara Goya). Me parece bastante sorprendente que los científicos - que usan palabrotas rarísimas y piensan en números y matrices- se lo curren más para que les entiendas que los artistas, que se supone que hacen las obras para el público. No entiendo para qué tanto rollo con la democratización del arte si luego te lo ofrecen de un modo tan críptico.
    Además, vistos los escarabajos, no sé yo si el arte puede competir con la zoología...